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domingo, 15 de febrero de 2009

Caza mayor


No gano para sustos. Como sabéis, estoy juramentado a lavar mis culpas desde el más absoluto silencio —está bien, a veces sigo pecando, pero no con la profusión de antaño—. Escribo aquí, en un blog que difícilmente se puede encontrar como no sea por algún desliz de los pocos que saben de su existencia, o por pura chiripa, y lo hago de esta manera porque me gusta opinar y contar cosillas sin tener que entrar a los múltiples trapos que me suelen salir al paso en cuanto abro la boca en otros lugares. Digo que estoy tranquilito, en lo mío y ocupado de sacarlo adelante, y mientras los vientos se van mostrando más favorables, suelo contestar a quien llama por teléfono a la editorial, o nos manda un correo electrónico, dejando que de nuestra existencia y proyectos informen Radio Telperión o La Tertulia de los vientos (a El Opinómetro lo tengo vetado porque es terreno peligroso y no quiero darle más disgustos a Avatar), o aún que aparezca algo en SPQRol…

Decía que todo estaba bien y en orden, hasta que a mediados del mes pasado, uno de los numerosos personajes que pululan por la red y que ejercen de sacerdotes de la cosa, tuvo a bien dispensarnos unas sabrosas líneas sin molestarse en llamarnos o ponerse en contancto con nosotros para contrastarlas. El asunto no tenía mayor importancia que la que voy a darle, lo reconozco, pero hoy que ando algo chunguete, me ha parecido oportuno resaltar cómo las gasta el personal en cuanto a Ludotecnia se refiere, por aquello de no dejaros una semana sin lectura.

Copio el texto, aunque podéis encontrarlo en Sivermoonstudiorpg. Bien, comencemos.

Bajo un impecable y prometedor comienzo de entrada:

«Tengo una deuda pendiente con las editoriales de este país, lo sé. Ya hable de las editoriales más... mainstream en este otro hilo, pero ahora me toca hablar del resto y quizás darlas a conocer a más de uno. Comenzemos...»

Toca hablar de Ludotecnia, y se hace en los siguientes términos:

«Ludotecnia -Removiéndose en el letargo

El año pasado un gigante al que todos creían derribado empezó a revolverse. Este gigante abrió los ojos y contempló, otra vez, el panorama rolero que estaba ante él y, en vez de volverse a tumbar y hacerse el muerto, tomó la sabia decisión de levantarse y seguir luchando contra otros gigantes presumiblemente más grandes y fuertes que él. Así es Ludotecnia. En su currículum destacan buenos juegos como "Mutantes en la Sombra", "Ragnarok" o "Quidam". Y para este año nos caerá, si todo va bien, SS Hospital.

Podéis ver por la red al responsable de Ludotecnia, el cual tiene buenas relaciones con Edge Entertainment, bajo el seudónimo AK-47. Suele pasarse por El Opinómetro.

Por cierto, ¿alguien sabe que coño pasa con la página de Ludotecnia? Sólo van un par de enlaces pero los que son verdaderamente importantes como el Catálogo no funcionan. En fins, Ludotecnia será conocida todo lo que quieras entre roleros ya entrados en años, pero en lo que respecta a nuevos roleros y jugadores casuales (como lo fuí yo hasta hace relativamente poco) su nombre será susurrado por el viento sin que les diga nada, cosas como esta harán que nunca despegue del todo. ¡Hay que intentar captar público! ¡Expandirse! ¡Mirad como Edge ha llegado hasta el territorio de esos irreductibles galos!»

No me digáis que si se le pone al texto la voz de Félix Rodriguez de la Fuente o aún de David Attenborough, la cosa acojona un rato largo, sobre todo en el pasaje que relata que tengo buenas relaciones con EDGE bajo el seudónimo de AK-47, y que suelo pasarme por El Opinómetro. Digo que si este tipo no tendrá luces suficientes como para pensar que la editorial sevillana lleva la franquicia de nuestro juego Mutantes, o incluso que Millennium, distribuidora que comparte sede y responsable con EDGE, es quien distribuye nuestros libros a las tiendas, y que ello es razón suficiente como para que tengamos buenas relaciones. En cuanto a lo de El Opinómetro, ¿no será que allí siempre soy bien recibido y se me deja hablar?

Mira que me dan ganas de levantar mi dedo para decir bien alto: ¡Éste, éste es otro sabio!, pero casi como que no, como que es preferible que me quede bien quieto, observándolo desde el interior de la espesura, no sea que haya quien ya me tenga localizado con el alza de su rifle.

Menos mal que el rollete éste iba de «darnos a conocer a más de uno». ¡Tela!, aunque me gustaría darle personalmente las gracias a este buen amigo, por su esfuerzo, digo.

sábado, 3 de mayo de 2008

Groundhog day


Sabido es que hay sabios que requieren de gran pompa y artificio para destacarse sobre los mortales. Forma parte de la liturgia, del sistema ancestral por el cual unos y otros nos entendemos sobre el mundo en base al lugar que ocupamos, de forma que si alguien sabe leer señales en el cielo (es un decir), o en cualquier otro lugar (también lo es), y después afirma que el blanco es blanco y el negro, negro, a pesar de que no hay que ser demasiado avispado para llegar a ese tipo de conclusiones, inmediatamente alzamos nuestro dedo índice para decir en voz alta mientras lo señalamos: ¡Ése, ése es un sabio!

Como bien sabéis, yo no soy un sabio, sino un perfecto desastre, un hombre que pierde la fuerza por la boca y que malgasta el tiempo necesario para publicar en andar diciendo por ahí vaya usted a saber qué cosas.

Que al mercado no lo reconozca ni la madre que lo parió; que las grandes editoriales patrias anden palpándose la ropa en eso de publicar porque el horno no parece andar para demasiados bollos; que las tiendas se lo piensen mucho antes de apostar por un producto del que dicen ser especialistas, etcétera; no parecen ser excusas convincentes para que tú procures medir bien los pasos que das o que vas a dar, porque hay ejemplos de lo otro, del tirar para adelante por el bien de la afición vendiéndole libros caros que se rizan o resquebrajan en cuanto los abres, panfletos que se rizan en las estanterías sin necesidad de que los mires siquiera, pero que cuestan un ojo de la cara…

Pretender hacer bien las cosas no está bien visto. Lo sabía y sigo sabiéndolo. Querer dignificar un producto desde su base, desde la creación misma, pasando luego por su confección y acabado, y terminando por buscar los mejores sistemas de impresión al mejor precio para que todo revierta en el consumidor: no está bien visto, asumámoslo.

Tampoco lo está que intentes explicarte, o que busques cauces desde donde hacerlo, porque en cuanto sacas la cabeza ya hay quien ve un reguero de promesas que no vas a cumplir, o cualquier otra trágala merecedora de pedradas, aunque tú no hayas dicho nada de lo que dicen que has dicho, aunque el que afirma que ha hablado contigo afirme también que le has comentado los proyectos en los que tu tropa está trabajando y los desgrane para que la gente se vaya ilusionando ante la certeza de que todavía se trabaja bien en esto del Rol.

No me enrollo. Viene todo esto a cuento porque entre poner en marcha este blog, entretenerme alimentado el otro que tengo, recuperar el tiempo perdido en lo laboral, contar mis miserias a medio mundo, purgar mis pecados en silencio y comprender que así se rasguen los muros del Templo de Salomón a nuestro mundillo no lo cambia nadie, se me estaba pasando el arroz en esto de ajustar pequeñas cuentas y menudencias, afán que como bien sabéis me gusta más que a un tonto una tiza, y que a la postre es la razón sustancial de lo dilatado de las ausencias de Ludotecnia… Y por ello no quería dejar de mencionar la entrada que nos dispensaba hace unos días el amigo WKR en su blog (paso de poner el enlace, comprendedme), y en la que haciendo jácara y chonza de lo comentado por Avatar en El Opinómetro, trataba de dar a Ludotecnia un pequeño revolcón.

Permitidme que levante mi dedo índice y os diga, señalándolo: ¡Ése, ése es un sabio, pues ha sabido ver en la señal que seguimos vivos!